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¿QUÉ ES LA  ABOMINACIÓN DESOLADORA?

19 ABR 2017
19 de Abril de 2017

¿QUÉ ES LA  ABOMINACIÓN DESOLADORA?

Esta expresión se halla en Daniel 11:31; 12:11; Mateo 24:15; Marcos 13:14. Queda por ello relacionada con la gran tribulación mencionada por el Señor en los pasajes del evangelio.

Veamos el significado de “abominación desoladora”. La palabra “abominación” en Mateo viene de la palabra griega bdelugma, la cual significa, una cosa asquerosa (repugnante a causa de su hedor), una cosa detestable (Joseph Henry Thayer, “A Greek- English Lexicon of the New Testament”, 1977- Lexicón del Griego-al Inglés del Nuevo Testamento, 1977). Como veremos luego, en todo caso, algo detestable hace a Jerusalén desolada o vacía.

La raíz hebrea para abominación es shagats, la cual significa “estar sucio”, “detestar”, “aborrecer” (“Abominación desoladora”, International Standard Bible Encyclopedia). Se usa principalmente para describir prácticas de adoración idolátricas, especialmente las más ofensivas en cuanto a un sentido de decencia y moralidad.  “Es una expresión hebrea que significa un destructor abominable u odioso”. 

Mateo 24:15 dice: “Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda).”

Esta Escritura tiene referencia a Daniel 9:27, “Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador.”

La profecía de Daniel tuvo un cumplimiento parcial en la profanación del templo. Debemos comprender que la profecía bíblica incluye a menudo más de un cumplimiento de un suceso anunciado y esto se aplica a esta profecía de Daniel. Si consideramos los cumplimientos previos, podemos aprender más acerca de lo que podemos esperar en el futuro.

Primer cumplimiento de la abominación desoladora

Daniel profetizó que un sucesor de uno de los generales de Alejandro el Grande pondría una “abominación desoladora” (Daniel 11:31).

El gobernante griego Antíoco Epífanes fue el “rey del Norte” que cumplió esto. Él proscribió toda forma de adoración judía; y otras prácticas, incluyendo la circuncisión, fueron prohibidas bajo pena de muerte. Ordenó que se ofrecieran sacrificios a varias deidades paganas. Después en el año 167 a.C. colocó un altar al dios griego Zeus en el templo de Dios en Jerusalén. Ordenó que se ofrecieran animales inmundos en este altar nuevo, profanando así el lugar santo. Esto fue abominable, aborrecible y detestable al pueblo judío y fue el primer cumplimiento de la abominación desoladora.

Segundo cumplimiento

Un segundo cumplimiento ocurrió en el año 70 d.C. cuando las tropas de Vespasiano y Tito  destruyeron la ciudad de Jerusalén; y una vez más, el templo y el altar fueron profanados. Esta vez, el edificio del templo y el altar fueron destruidos, y no han sido reconstruidos desde ese tiempo hasta el presente. Lucas 21:20 identifica los ejércitos como la causa de la desolación de Jerusalén en el año 70 d.C. Este evento también parecer ser el precursor de un evento similar que sucederá poco antes del regreso de Cristo (ver los versículos 20-24).

Un cumplimiento futuro

En Daniel 9:27 se muestra que esta abominación tiene lugar en la segunda mitad de la última de las setenta semanas de Daniel (Dn. 9:24). El que hace un pacto con los judíos en aquellos días y después lo quebranta es el caudillo del futuro imperio romano restaurado. De esta persona se hará una imagen, y todos serán forzados a adorarla (Apocalipsis 13:14, 15). Sin embargo, no se dice que vaya a ser llevada al futuro templo, en tanto que el Señor anuncia que la abominación estará en el lugar santo. Del Anticristo sí se anuncia que “se exalta sobre todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el santuario de Dios como Dios” (2Tesalonisences 2:4). Es evidente que la “abominación desoladora” está relacionada con la trinidad de maldad descrita en Ap. 13, y que será obra de Satanás, de la Bestia, y del falso profeta. Ello terminará en una terrible asolación.

Cualquiera que sea la futura abominación desoladora, no dejará duda alguna en nadie, de que quien la lleve a cabo es la persona conocida como el anticristo. Apocalipsis 13:14 lo describe haciendo alguna clase de imagen ante la cual todos son forzados a inclinarse y adorarla. El convertir el Templo del Dios Viviente en un lugar de adoración para él mismo, es tan abominable a los ojos de Dios. Aquellos que vivan y permanezcan durante la Tribulación deberán tener cuidado y reconocer que este evento es el principio de 3 ½ años del peor período de Tribulación, y de que el regreso del Señor Jesucristo es inminente.

“Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán y de estar en pie delante del Hijo del Hombre” (Lucas 21:26).

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