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COMO EN LOS DIAS DE NOÉ Mario Mancilla

13 JUL 2018
13 de Julho de 2018

“Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre (Mateo 24:37-39)”.

“….. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?” (Lucas 18:8).

“y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo” (Mateo 24:12-13).

Estos pasajes nos deben llamar a la reflexión, pues son textos muy profundos, y más aún en estos tiempos en los cuales vivimos literalmente como en los días de Noé.

Noé vivió en medio de una sociedad corrupta y pecadora. La maldad de los hombres era mucha. En el tiempo de Noé el carácter del pecado humano se manifestó de dos maneras principales: La lujuria sexual (Gn 6:2) y la violencia (11). Ahora, ¿cómo se encuentra la humanidad hoy? La depravación humana lamentablemente no ha cambiado; todavía es mediante la lujuria y la violencia que la maldad encuentra expresión desenfrenada. Hoy la inmoralidad, la impiedad, la pornografía y la violencia dominan la sociedad (Mt 24:37-39; Ro 1:32).

LA CONDUCTA DE LA HUMANIDAD EN EL MUNDO ANTIGUO

Pero veamos los fracasos morales del mundo antiguo y hagamos una comparación al comportamiento del mundo actual:

          1.    Preocupación por los apetitos físicos. La gente comía, se divertía y se casaba. (Lucas 17:27). Hoy vemos lo                     mismo en la humanidad.

          2.    Avances rápidos en la tecnología (Gn 4:22). Hoy la tecnología tiene un avance sorprendente.

          3.    Actitudes e intereses materialistas groseros (Lc 17:28). El afán por conseguir dinero y propiedades a hecho que               usen cualquier medio con tal de conseguirlo.

          4.    Filosofías uniformitarias, es decir, solo creen en lo que ven o las realidades (Heb 11:7; 2Pedro 3:3-6). Por eso hoy           muchos se burlan y dicen: “Los acontecimientos del pasado son el resultado de fuerzas de la naturaleza idénticas           a las que se observan en la actualidad”.

        “En primer lugar, tomen en cuenta que, en los últimos días, vendrán algunos que sólo pensarán en sus                 malos deseos. Se burlarán de ustedes y les preguntarán: «¿Qué pasó con la promesa de que Jesucristo               regresaría? Ya murieron nuestros padres, ¡y todo sigue igual que cuando el mundo fue creado!» Esa                     gente no quiere darse cuenta de que, hace mucho tiempo, Dios creó los cielos y la tierra, y de que con                 sólo una orden separó la tierra y los mares. Además, Dios usó el agua del diluvio para destruir al mundo               de esa época” (2Pedro 3:3-6 TLA).

           5.    Devoción desordenada por el placer y la comodidad (Gn 4:17-21). Fiestas, orgías, borracheras, demostración de            quien tiene más, desenfreno y gastos excesivos por placer.

           6.    No interesados en Dios, ni en la creencia ni en la conducta (2Pedro 2:4; Judas 15). Hoy las personas ya no se                interesan por escuchar a cerca de Dios y sus principios. Prefieren vivir como les da la gana, alimentando su                    propio ego.

           7.    Menosprecio por la santidad de las relaciones matrimoniales (Mt 24:38). El tener varias mujeres, el divorciarse y              casarse nuevamente, es normal y aplaudido por la gente.

           8.    Rechazo de la palabra inspirada de Dios (2Pedro 2:1). Pisotean la Biblia haciendo ver que es un libro cualquiera.            Lo más triste es que la misma iglesia ya no lee ni medita en las Escrituras.

           9.    Gran aumento de la población (Jn 6:1, 11). Existe una explosión demográfica y se estima que de aquí a unos                  años los alimentos y el agua potable escasearán, a causa del gran aumento de la población mundial.

          10.  Difusión de la violencia (Gn 6:11, 13). Basta con encender el televisor y ver la violencia extrema que se ve en                  todos los ámbitos. Hoy se fomenta la violencia por todos los medios posibles, incluso a los niños; el resultado,                  muertes y violencia extrema.

          11.  Corrupción de toda la sociedad (Gn 6:12). Nadie se salva hoy, la corrupción está en todo nivel.

          12.  Obsesión con la actividad sexual ilícita (Gn 4:19; 6:2). Pornografía es el pan de cada día y es procurada y                        encontrada por cualquier persona y de cualquier edad en el internet.

          13.  Costumbre extendida de palabras y pensamiento blasfemos (Judas 1:15). Palabras corrompidas, lenguaje                        obsceno y vulgar son parte de las “culturas” en la mayoría de la población mundial. Hasta locutores de radio y Tv            exponen un lenguaje atrevido y blasfemo.

          14.  Actividad satánica organizada (Gn 6:1-4). El ocultismo, la brujería, el espiritismo está en auge y en aumento tanto            en sectores públicos, religiosos y educacionales.

          15.  Aceptación general de sistemas y movimientos de gran depravación (Gn 6:5, 12). Hoy el lesbianismo, la                          homosexualidad es vista como algo normal y hasta defendida por muchos sectores. Abortos, matrimonios entre              hombres, etc. Son aprobadas por los sistemas corruptos y diabólicos.

EL DOLOR DE DIOS

Esta actitud del ser humano llevó a declarar estas palabras de parte de Dios:

“Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón” (Gn 6:6).

El hombre estaba totalmente corrompido, malo de corazón y en su conducta. No había nada bueno en él. Toda la tendencia de sus pensamientos e imaginaciones estaba totalmente apartada de la voluntad de Jehová. La carne estaba entronizada. Dios estaba olvidado o abiertamente desafiado. El amor de Dios hacia el hombre había sido golpeado tanto que le desgarra el corazón, literalmente habla de dar un profundo suspiro en un extremo de dolor. Los planes y propósitos de Dios no habían producido el precioso fruto que Él esperaba al crear al hombre. Así Dios sufrió una tristeza que le hirió el corazón al contemplar la trágica devastación que había producido el pecado. La obra de sus manos había sido estropeada y arruinada. Por tanto, su actitud de misericordia y clemencia se convirtió en una actitud de juicio, el diluvio.

Pero en medio de la extendida iniquidad y maldad de aquellos días, Dios encontró en Noé a un hombre que todavía buscaba la comunión con él y que era justo. Un hombre de todas las incontables multitudes que entonces habitaban la tierra y que era el único apto para recibir el don de la gracia de Dios. La palabra “gracia” significa “favor” o “aceptación”. Era el amor y la misericordia en acción. La extensión de la gracia de Dios a Noé significa que había nueva vida y nueva esperanza para la humanidad en los días futuros. 

La Escritura dice que Noé era varón justo, perfecto en sus generaciones; y caminaba con Dios. Aquí vemos tres características de una vida piadosa en Noé: justicia, pureza y santidad.

-   Perfecto en sus generaciones indica que él se mantuvo separado de la moral perversa de la sociedad que lo rodeaba, Por cuanto era un hombre justo que temía a Dios y se oponía a la opinión pública y a la conducta popular, Noé se esforzaba en hacer la buena voluntad de Dios (Gn 6:8; 7:1; Heb 11:7; 2P 2:5).

-         La palabra “justo”, del hebreo “saddiq”, describe el carácter de Noé al manifestarse hacia otras personas. La justicia o rectitud era evidente en su comportamiento. Toda su conducta revelaba esta justicia moral y ética (Ez 14:14, 20). Esa justicia en la vida de Noé vino por la gracia de Dios, mediante la fe de Noé y su andar con Dios (v 9).

-       La afirmación, “con Dios caminó Noé”, abre otra área de pensamiento. Al andar con Dios, Noé había exhibido un espíritu, una actitud, y un carácter que le hicieron acepto y aprobado para la relación espiritual más estrecha. Manifestó cualidades del alma que le hicieron querido al Señor (Gn 5:22; Mi 6:8; Mal 2:6). La salvación en la época del NT debe encontrarse de la misma manera, es decir, por la misericordia y la gracia de Dios recibidas mediante una fe tan vital que dé por resultado un sincero esfuerzo de andar con Dios y permanecer separado de una generación perversa. Hebreos 11:7 afirma que Noé fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe. El secreto de su carácter y constancia se encuentra en su diario andar con Jehová.

-          También el NT afirma que Noé no sólo era un hombre justo, sino también un predicador de justicia (2P 2:5). En eso es un ejemplo de lo que deben ser los predicadores de hoy.

FE Y OBEDIENCIA

Pero aquí no termina todo de la referencia de Noé para las generaciones actuales, vemos algo muy importante en el carácter de Noé, su fe y obediencia. Dios le reveló a Noé su plan de destruir a la raza humana corrupta y salvarlo a él junto con su familia y por él a la humanidad entera. Noé vendría a ser el segundo padre de la raza humana. Recibió órdenes para la construcción de una nave flotante muy grande que sería el medio de escape. El arca tendría 135 mt de largo, 22,50 de ancho y 13,50 mt de alto. Constaba de tres pisos divididos en compartimientos y una ventana de 45 cm, ubicado entre espacios de pared en la parte superior; se cree que tenía la forma de un cajón alargado. Algunos estudiosos calculan que el arca tendría capacidad para 7000 especies de animales.

Escuché y leí varios artículos sobre la construcción del arca, sus medidas y significados, o sea cada detalle y su significado, pero no es eso lo que hablare, sino la “FE” y la “obediencia” de Noé. Hebreos 11:7 dice: “por la fe Noé… preparó el arca”. La Palabra de Dios fue la única garantía de que se produciría un diluvio. Debe haber sido un proyecto enorme y de larga duración construir un arca de ese tamaño y con las características detalladas en la Palabra, además de almacenar los alimentos necesarios. Entre tanto que construía la nave, Noé predicaba (2P 2:5) pero nadie le quiso hacer caso. Noé y su familia eran el blanco de muchas e incesantes burlas, pero no vacilo en su fe. Se recalca su completa obediencia con estas palabras: “hizo conforme a todo lo que le mando Jehová” (Gn 6:22; 7:5).

¿TENDREMOS LA MISMA FE?

Dios le prometió a Noé que sería librado del juicio que vendría mediante el diluvio. Noé respondió el pacto de Dios creyendo en Él y en su palabra. Demostró su fe al actuar “con temor” y al preparar el arca y entrar en ella. Del mismo modo Dios nos promete a través de su Palabra que librará a su iglesia, a todos los que le aman, a todos los que en Él creen, del juicio que se derramará sobre la tierra. Pero cómo está la iglesia de hoy, ¿cómo están los que dicen creer en Dios? ¿Viven una vida de rectitud, justicia, fe y obediencia a Dios? O es que estamos viviendo acomodados a el sistema del mundo que le da la espalda a Dios y vive exactamente como predijo Jesús.

            -          En medio de toda la corrupción y maldad que rodea al mundo se puede ser diferente, y se puede vivir como                     Noé vivó en su tiempo, la clave está en el secreto de Noé, su carácter y constancia se encontraba en su diario                 caminar con Jehová.

    “… Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?” (Lucas 18:8).

Esta pregunta que hace Jesús probablemente indica que a medida que se acerca el tiempo para su retorno, la maldad será tan dominante que muchos de la iglesia se aparatarán de la genuina fe (Mateo 24:11-13, 24; 1Timoteo 4:1).

Hoy estamos viendo un incremento increíble de inmoralidad, desvergüenza, rebeldía contra Dios y prácticamente ha desaparecido los valores morales en estos últimos días. Abundan la perversión sexual, la fornicación, el adulterio, la pornografía, las drogas, la música impía y las diversiones lujuriosas. Estamos viviendo como en los días de Noé, cuando las imaginaciones del corazón humano eran constantemente malas (Gn 6:5).

A medida que se aproxima el fin de la historia, cada creyente debe preguntarse:

      ¿Estoy perseverando en la fe, continuando firme en la oración y pidiéndole a Dios que se haga su justicia y            que triunfe su justa causa totalmente y para siempre?

      ¿O estoy tan preocupado con esta vida que no anhelo el retorno de Cristo y su reino eterno?                                    (Apocalipsis 19-22).

Y usted que posiblemente no sea cristiano y ve este material como uno más, ¿será que estará con los que le serán contados su justicia? es decir, los que creen y viven una vida de rectitud y temor a Dios y que serán librados del juicio que ha de venir. O tendrá que pasar toda la eternidad en vergüenza y dolor por haber rechazado a Jesucristo, quien vino a dar su vida por toda la humanidad a fin de salvarnos del pecado y de la condenación del infierno, y ser parte de los que se libraran del juicio y más bien estar en la lista de los que se irán con Jesús cuando él regrese por segunda vez.

Abra su corazón a Cristo, usted puede hacer esta oración:

“Amado Dios, hoy decido entregar mi corazón a Jesucristo. Reconozco que peque contra ti; me arrepiento de haber vivido alejado de Ti y de darte la espalda. Perdona mis iniquidades y maldad, hoy confieso mis pecados y me arrepiento de haberlos cometido. Límpiame con tu sangre preciosa y hazme libre de todo pecado y esclavitud a la cual estaba sometido. Querido Jesús te recibo en mi corazón como mi Señor y salvador. Creo con todo mi corazón que diste tu vida por mí y que has resucitado para darme vida eterna. Anota mi nombre en el libro de la vida, y ayúdame a seguirte en obediencia en el nuevo camino que emprendo. Lléname con tu Espíritu Santo para conocerte más día a día. Confieso en fe que soy salvo y que soy perdonado, en el nombre de Jesucristo, amen”.

Nos encantaría ayudarlo, no dude en escribirnos y le enviaremos un material precioso para que conozca mas de Dios y su Palabra (la Biblia).

MARIO MANCILLA_______________________________________________________________________________

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