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IEMPO

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¿HASTA CUANDO EL DOLOR?

05 JUL 2018
05 de Julho de 2018
En los pasillos y ambientes fríos del hospital me dirigía a la sala donde se encontraba mi esposa; subía los pisos pensativo de todo lo que ocurría en mi familia, la iglesia y especialmente por lo que pasaba mi esposa que en ese momento estaba sufriendo de dolor por una fractura que tuvo en el fémur, era la misma pierna del que un año atrás por causa de un accidente le tuvieron que hacer cirugía. Ella se preguntaba al igual que nosotros, ¿por qué ella? Entonces me tope con unos enfermeros que llevaban un paciente que había fallecido, él estaba ahí en la camilla envuelto en sabanas, sin vida, y me puse a pensar de como estaría su familia, ¿tendría hijos, esposa? ¿Cómo estarían reaccionando ante la pérdida del ser querido? También vi enfermos en sus lechos, unos con la esperanza de salir bien, y otros a la espera de los resultados, otros llorando porque no recupera el ser que aman. Son cosas que me dejó meditando y una noche ore al Señor ahí en el hospital por todos los enfermos y me preguntaba al mismo tiempo, ¿Señor, hasta cuando el dolor?.

Se que muchas veces nos preguntamos por qué la gente sufre, y más aún cuando vemos personas buenas o por lo menos intentan serlo, o cristianos devotos, entregados al Señor por completo postrados en un lecho, sufriendo de dolor y esperando restablecerse y salir de ese lugar sanos al encuentro de su familia. Pero es triste y doloroso ver que no siempre es así, vi la fe de hijos en la misma sala donde se encontraba mi esposa, de una anciana activa en la iglesia pero que no recuperaba de cirugías que le hicieron por causa de un tumor. Lloro, impotencia y dolor llenaban el corazón de esos hijos, y lo confieso, al ver eso y mi esposa sufriendo de dolor y otros pacientes en esa misma condición, me preguntaba: “¿hasta cuándo el dolor? ¿por qué no actúas Señor? Si todos ponen su fe en ti”. Y tal parece que no hubiera respuesta.

La noche antes de escribir esta meditación, caminaba por los pasillos del hospital y veía muchos enfermos, y decía: “Señor como me gustaría que estés aquí como hace dos mil años atrás, estoy seguro de que los sanarías a todos”. Claro que era un pensamiento, un deseo a la vez de ver esas vidas saliendo de la situación en la que se encontraban, y para empeorar, al ver la indiferencia y el mal trato de médicos y enfermeras era más que un deseo, era un pedido clamoroso a Dios de derramar su misericordia y sanidad a esas vidas. Al salir del hospital esa misma noche veía la misma gente que estaba desde la mañana esperando ser atendidos, los enfermos en la misma sala donde estaba mi esposa y otros enfermos llorando de dolor. Y otra vez la pregunta: “¿Señor hasta cuando el dolor? Has algo por ellos por favor”.

Se que alguien dirá: “cómo, preguntando eso un pastor, es que no tiene fe”. Pero la realidad es que no siempre se trata de fe, sino son cosas que son incomprensibles, pero que Dios nunca se queda en silencio definitivamente, su voz se oye de diferentes maneras, más principalmente a través de su Palabra (la biblia). Y Es precisamente que allí encontré la respuesta a mi pregunta:

“Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron” (Apocalipsis 21:4).

“Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero. En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones. Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes.”

Tres cosas importantes vemos en estos pasajes finales:

      1.    Aquí el rio limpio de agua de vida pudiera ser un rio de verdad que simboliza el Espíritu Santo y la vida, la bendición y el poder espiritual que Él da. (7:17; 21:6; 22:17; Isaías 44:3; Juan 7:37-39).

      2.    El árbol de la vida representa la vida eterna que se le da a toda la población de la nueva ciudad (Gn 2:9; 3:22). Las hojas para sanidad describen la ausencia de cualquier cosa que ocasione dolor físico o espiritual (Ez 47:12), noten que aun en el nuevo cuerpo los creyentes dependerán del Señor para la vida, la fuerza y la salud.

      3.    LO MÁS LINDO Y MARAVILLOSO SERÁ VER SU ROSTRO.

Esta es la meta final de la historia de la redención. Dios viviendo entre su pueblo fiel en una tierra limpiada de todo mal. En esta nueva tierra los santos verán a Jesucristo y vivirán con el Cordero de Dios, quien mediante el amor los redimió por su muerte en la cruz. Su mayor felicidad será ver a Dios: “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios” (Ex 33:20-23; Isaías 33:17; Mt 5:8; Jn 14:9; 1Jn 3:2).

En el Éxodo Dios le dijo a Moisés: “no podrás ver mi rostro, porque cualquiera que vea mi rostro morirá”. Mas ahora en la promesa de Cristo, llegará el día en que los de corazón limpio verán a Dios, y como dijo el apóstol Juan: “le veremos tal como es Él”. No puedo imaginarme el día en que finalmente estaré delante de Dios, ¡al fin llegará el día en que veré a mi Salvador cara a cara!

La Biblia nos enseña la verdad sobre quién es Dios, qué ha hecho y nos habla de lo que está por hacer. Como vimos una de las enseñanzas que encontramos en diferentes porciones es que el dolor y la enfermedad será quitada. Viviremos con él por toda la eternidad.

Mientras estamos vivos tenemos la oportunidad de establecer una relación de amor con Dios de modo que habitemos con Él por la eternidad, pero todo tiene que ver con una decisión: aceptar o no a Jesucristo como nuestro Salvador para después vivir el resto de nuestras vidas agradándole y siguiéndole día con día. 

Cuesta seguir a Cristo, cuesta ser cristiano y vivir de manera recta y ejemplar, pero tenemos la mirada puesta en el galardón, la recompensa de nuestra fe, ese día de nuestro encuentro seremos recibidos en el Cielo para habitar con nuestro amado Salvador por la eternidad.

Y es aquí donde se aclara todo y se responde a la pregunta que nos hicimos anteriormente. Mas quiero hacer notar que Dios en su poder y misericordia hoy sigue sanando a personas que claman a Él por sanidad. Pero en algún momento todos pasaran igual por el dolor de la muerte, distintivamente de la forma o manera.

Se que a nadie le gusta pasar por esto, pero para gozar de todas estas bendiciones la puerta es la muerte, y a veces viene con dolor. Se que en el momento del dolor no siempre aceptamos estas bendiciones porque lo que más deseamos es ver sanos a nuestros seres queridos, más en la mayoría de las veces, cuando alguien pasa por este momento, es cuando se preparan en el Señor para su encuentro con Él, o para reaccionar y enderezarnos en la dirección correcta de la cual nos alejamos.

“Él secará sus lágrimas, y no morirán jamás. Tampoco volverán a llorar, ni a lamentarse, ni sentirán ningún dolor, porque lo que antes existía ha dejado de existir.» Dios dijo desde su trono: «¡Yo hago todo nuevo!» Y también dijo: «Escribe, porque estas palabras son verdaderas y dignas de confianza”.

MARIO MANCILLA

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