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LAS FIESTAS BÍBLICAS

15 JAN 2014
15 de Janeiro de 2014
Las Fiestas 
Bíblicas del Señor
En las escrituras bíblicas del Antiguo Testamento, Dios presentó las características del Mesías para que el pueblo Judío lo reconociera cuando Él se manifieste. Jesús de Nazaret se manifestó como tal y probó eso al cumplir en Sí mismo las escrituras y representaciones que apuntaban para el Mesías. Con todo, y aun cuando muchos judíos creían en El, el poderoso liderazgo judío en Jerusalén lo rechazó como el Mesías, para sí mismos y para la nación de Israel.
Es ahí donde entran como protagonistas los “gentiles”, quienes SI recibieron y aceptaron a Jesús. Como escribió el apóstol Juan:
“A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” Juan 1:11-12 (RVA 60)
Estos seguidores de Jesús vivenciaron un “nuevo nacimiento   espiritual” y se tornaron parte de un grupo de personas que vinieron a ser llamados “cristianos”. Estos fieles gentiles no substituyeron (como algunos tienen por doctrina) al pueblo judío  en el plan de Redención de  Dios; por el contrario, fueron colocados junto a ellos y se convirtieron parte de la comunidad de Israel, teniendo a Abraham como su padre espiritual. 
A medida que la Iglesia Primitiva Cristiana iba abarrotándose más y más de gentiles (no judíos), los cristianos gentiles y los judíos, comenzaron a distanciarse entre sí y a seguir la jornada en direcciones opuestas. Esto produjo que muchos “nuevos convertidos” aceptaran a Jesús como salvador, ignorando completamente el origen Judío de la fe que profesaban, creyendo en el Mesías pero ignorando que era el mayor de los judíos. 

Algunos de los primeros “padres de la iglesia” (como los denominan la Iglesia Católica) desarrollaron una teología defectuosa y demoníaca, en la cual se creó una mentalidad antisemita dentro de la Iglesia. En cuestión de unos años, este pensamiento separo por completo al mundo cristiano del mundo judaico. Tenían como base y fundamento para el odio hacia los judíos, el hecho de que ellos habían crucificado y matado a Jesús, ignorando también,  las profecías del Antiguo Testamento en relación a los hechos, despertando así una persecución a los judíos a través de los siglos por diferentes líderes políticos, como Hitler y el holocausto pero siempre promovido y apoyado por la iglesia Católica. Lamentablemente este mismo pensamiento antisemita vino a la Iglesia Protestante junto con la Reforma de Martin Lutero y a lo largo del tiempo, hasta hace un par de años atrás, la Iglesia Cristiana en sus diferentes denominaciones ha rechazado por completo la existencia de la nación de Israel como pieza fundamental del origen de su fe y credo.
Pero, estos últimos tiempos, Dios está haciendo algo maravilloso. Él está derribando murallas de odio y de incomprensión que dividían cristianos y judíos. Está llamando al pueblo Judío  para que retornen a “su tierra” y a su Dios de la Alianza. Él los está preparando para la venida del Mesías. Al mismo tiempo, Dios está colocando en el corazón de los cristianos un amor santo por  el pueblo judío y los está despertando para las raíces bíblicas hebreo-judaicas de su fe cristiana. 
Muchos cristianos están descubriendo que el origen de su fe viene de Jerusalén y no de Roma, Wittenberg o la calle Azusa. Y como resultado de esto, cristianos alrededor del mundo se están aproximando a la cultura judía y sus comunidades, entonando canciones de las escrituras bíblicas, redescubriendo sus raíces judías y celebrando el Shabat y las “Fiestas del Señor” como fueron cumplidas en Cristo. 
Por eso ahora quiero compartirte algo en relación a las Fiestas del Señor.
Cuando oímos la palabra Fiesta pensamos rápidamente en un banquete con mucha comida, música y alguno que otro espectáculo. Y no digo que una fiesta no tenga relación con lo mencionado, pero las Fiestas del Señor son mucho más que eso.
“Éstas son las fiestas solemnes de Jehová, las convocaciones santas. A las cuales convocareis en sus tiempos:” Levíticos 23:4 (RVA 60)
Note que Dios dijo:
 Que son “Sus Fiestas”. Ellas eran convocaciones o asambleas santas especiales establecidas por Dios cuando el pueblo judío se reunía para encontrarse con Dios de un modo especial.
La palabra hebrea para una “santa convocación” o “asamblea santa” es MIKRAH y significa “Ensayo General”.
 Esto nos da una mejor perspectiva de lo que el pueblo de Israel hacía en estas fiestas, no era ni más ni menos que un ensayo de todo el pueblo, con el propósito de revelar al Mesías y aprender acerca del plano profético y redentor de Dios. En otras palabras, durante 1.500 años, el pueblo de Israel ensayó como en un teatro, la redención y llegada de su Mesías. 
En el capítulo 23 de Éxodo y 16 de Deuteronomio, podemos ver que Dios apunto tres periodos de Fiestas con siete fiestas individuales y las programó en el calendario hebreo de tal forma que, para cumplirlas, los judíos tenían que ir a Jerusalén tres veces por año.

Estos tres periodos de fiestas se conocían como Pascua (Pesach), Pentecostés (Shavuot) y Tabernáculos (Succot). Ellos representan los tres grandes encuentros con Dios en la vida del pueblo de su Alianza. Estos encuentros tenían como propósito conceder la paz, el poder y el descanso divino en sus vidas. Así, consideradas en conjunto, estas fiestas representan siete pasos en la caminada cristiana con Dios. 
La fiesta de la Pascua era la primera de este periodo conmemorativo, el objetivo era enseñar a los hebreos como encontrar la paz de Dios. En esta primera etapa de fiestas se incluían, la Fiesta de la Pascua, la Fiesta de los Panes sin levadura y la Fiesta de las Primicias.

La segunda Fiesta que demarcaba el segundo periodo de fiestas, era la Fiesta del Pentecostés, la única en la que los hebreos eran enseñados a recibir el Poder de Dios.
El tercer y último periodo de fiestas era llamado de Tabernáculos, el propósito de esta celebración era enseñar al pueblo a entrar en el descanso de Dios que incluía la Fiesta de las Trompetas, la fiesta de la Expiación y la Fiesta de los Tabernáculos.
Las Fiestas del Señor eran recursos visuales muy importantes para el pueblo Judío. Cada una de estas siete fiestas se refieren al Mesías, que mostraba cada aspecto único y particular de su vida y ministerio, además de enseñarnos los pasos que debemos dar para andar en la Paz, en el Poder y en el Descanso de Dios.
Estas grandes fiestas no fueron apenas celebradas por Jesús, sino también, cada gran acontecimiento de su vida sucedió en una de estas fiestas. Por eso, debido al periodo profético en el que vivimos hoy, millones de cristianos alrededor del mundo están percibiendo que es apropiado, bueno y agradable para el Señor celebrar a Jesús en estas fiestas.
Quiero describirte algunas bendiciones que recibimos cuando celebramos estas fiestas del Señor:

1. Tenemos un mejor entendimiento de la Palabra.
2. Descubrimos las raíces judaicas del cristianismo.
3. Tenemos una Pasión renovada por Jesús.
4. Tenemos una mayor comprensión del periodo profético de Dios (no por nada Israel es denominada como el “Reloj de Dios”).
5. Despertamos un Amor por la nación de Israel y por su gente.
6. Tenemos una mejor asimilación y comprensión del papel de Israel en las profecías bíblicas con relación a hechos y situaciones actuales.
7. Crecimiento espiritual, unión y bendición en la familia.

¿Quién de nosotros, cristianos, no desearía estas bendiciones? Pueden ser reales en nuestras vidas como en la iglesia si celebramos las Fiestas del Señor conforme encontremos su cumplimiento en Jesús. Hay muchos líderes cristianos que dicen que es algo que no debemos hacer  pues “no somos judíos”, sin embargo el celebrar estas fiestas es un medio de identificarnos con Jesús, nuestro Mesías Judío. Es una bendición, no una carga. Es un acto de amor, no de legalismo. 
Cuando los cristianos celebramos a Jesús en las fiestas, no nos estamos colocando sobre la ley o intentando ser judíos. Estamos simplemente expresando  nuestro deseo de volver a las raíces judías-bíblicas de nuestra fe y estos deseos vienen del Espíritu Santo de Dios que habita en nosotros. Responder a estos deseos es totalmente una cuestión de gracia y no de legalismo. 
El apóstol Pablo dijo:
“Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza.” Romanos 15:4 (RVA 60)
¿Cuál es nuestra esperanza? ¿Cuál es la esperanza de los judíos? En medio de un mundo donde la maldad aumenta y donde cada día vemos que las profecías se van cumpliendo, pues vivimos los últimos tiempos. La esperanza de los judíos es la venida del Mesías por primera vez, pero la esperanza nuestra mi querido amigo y hermano es el retorno de nuestro Mesías Judío por Segunda Vez. Es tiempo ya de despertar y abrir nuestros ojos a las raíces hebreas de nuestra fe y ser parte del “ensayo general” de la novia, para la mayor de las fiestas, ¡Las bodas del Cordero!

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